viernes, 8 de diciembre de 2017

La capacidad de la evaluación deglutoria para definir y aplicar maniobras facilitadoras o compensatorias durante la realización de las actividades de alimentación, dependen de la interpretación en tiempo real de los aspectos alterados y preservados de la biomecánica de la deglución. Estas maniobras y estrategias de compensación y facilitación fueron estudiadas y tienen como objetivo maximizar los aspectos preservados y minimizar los aspectos alterados. Algunas de las estrategias dirigidas a (1) el cambio de la interrelación de la faringe; (2) el cambio del efecto de la gravedad en el flujo del bolo o (3) aumentar el esfuerzo y la amplitud de los movimientos a través de maniobras específicas.

Esta eficacia de las estrategias o maniobras seleccionadas siempre debe efectuarse en comparación con el rendimiento en que se observaron los cambios. Por ejemplo, si se pretende evaluar la eficacia de la limpieza de residuos faríngeos con la maniobra de rotación de la cabeza, el éxito de esta maniobra compensatoria debe compararse con la cabeza en posición ortostática, con la consiguiente repetición de la deglución con una presentación con características idénticas (McKenzie y Leonard, 2008).

El objetivo principal de toda la intervención en los procesos de la deglución será conseguir, en el paciente, una alimentación oral segura y eficaz, manteniendo el nivel óptimo de hidratación y nutrición.

Las estrategias de tratamiento las podemos clasificar en dos grupos:

- técnicas de compensación, para eliminar o disminuir los síntomas que presenta el paciente, sin cambiar la fisiología de la deglución, no requieren la colaboración activa del paciente; y 

- las técnicas de rehabilitación propiamente dichas, requieren la participación del paciente ya que van a cambiar la fisiología de la deglución.


TÉCNICAS DE COMPENSACIÓN

1.- Modificación del volumen y consistencia:

El cambio en la viscosidad y la consistencia del bolo alimenticio en pacientes que presentan disfagia causan una importante mejoría en los signos de seguridad. La modificación de la textura de los líquidos y sólidos es importante para asegurar una correcta hidratación y nutrición en los pacientes sin presentar aspiraciones.

En cuanto a los líquidos, para conseguir la viscosidad adecuada se pueden utilizar espesantes. Existen diferentes tipos de texturas, de menor a mayor dificultad: pudding, miel, néctar y líquido fino.
En referencia a los sólidos, existen diferentes tipos de dietas que facilitan la nutrición del paciente: triturada, semiblanda disfagia y blanda disfagia.

2.- Técnicas de incremento sensorial: táctil, térmica, olfativa y gustativa:

Realizar estimulaciones sensoriales que potencien el reflejo de la deglución.

3.- Técnicas posturales: Cambiar la postura del paciente a la hora de tragar para facilitar el paso del bolo y evitar el riesgo de aspiraciones.

- Flexión anterior de la cabeza (mentón-esternón)
- Rotar la cabeza al lado lesionado
- Mentón-esternón con rotación al lado lesionado
- Inclinar la cabeza al lado más fuerte
- Flexión de la cabeza hacia atrás

A continuación, se presentan de forma sumaria algunos ejemplos de maniobras y técnicas terapéuticas o compensatorias con indicación de sus respectivos objetivos, todos estos basados en evidencias bibliográficas, los mismos que fueron analizados mediante estudios dinámicos de la deglución o  videofluoroscopia de la deglución. De acuerdo a la necesidad que cada paciente requiriera para su adaptación y mejoramiento del paso de alimentos hacia el esófago, estas las maniobras se determinan en el momento de la evaluación, considerando el desempeño del paciente. Es posible la combinación de algunas maniobras para garantizar la eficacia de la deglución (considerando siempre la funcionalidad y aplicabilidad y replicabilidad futura de las mismas, por el propio, cuidador o profesional que acompañe o preste apoyo).





TÉCNICAS DE REHABILITACIÓN

1.- Estimulación de la musculatura facial:  El objetivo principal es mejorar el tono muscular.

- Estimulación táctil mediante masajes. En un primer momento se realiza una frotación del cuello y cara del paciente para conseguir un primer contacto. A continuación, según el tono muscular que presente, se realizaran una serie de ejercicios u otros. Si el paciente presenta hipertonía, se utilizará la maniobra de fricción y amasanamiento. Por el contrario, si muestra hipotonía se le puede pellizcar, percutir o utilizar un aparato vibrador u objeto con pequeños pinchos. También se puede estimular la musculatura con la utilización de pinceles que provoquen un cosquilleo. Sin embargo hay estudios que mencionan su poca relevancia para el mejoramiento del tono muscular.

- Estimulación térmica. Aplicamos frío sobre zonas hipotónicas para subir el tono, seguido de estimulación táctil, para no provocar en el paciente una relajación muscular. Se pueden utilizar bolas congeladas de diferentes texturas.

- Estimulación de los reflejos orales normales.

2.- Estimulación de las estructuras orofaciales

Mediante ejercicios orofaciales específico, como los de contra resistencia, por ejemplo, empujar un depresor con la lengua, utilizar un tiralabios, sacar la lengua y tirar de ella, etc.

3.- Maniobras deglutorias

- Deglución supraglótica
- Deglución super-supraglótica
- Resistencia frontal
- Deglución forzada
- Maniobra de Mendelssohn
- Maniobra de Masako

Si quieres más información sobre este tratamiento, no dudes en contactar con un especialista en trastornos de la deglución.

Referencias bibliográficas: 


  • - Agency of Healthcare Research and Quality (AHRQ) (1999). Diagnosis and treatment of swallowing disorders (Dysphagia) in acute-care stroke patients. Evidence Report/Technology Assessment. 
  • - American Speech-Language-Hearing Association (ASHA) (1998). Clinical indicators for instrumentation assessment of Dysphagia. In: Swallowing and Swallowing Disorders. Rockville, MD: Special Interest Division on Dysphagia, American Speech-Language-Hearing Association. 
  • - American Speech-Language-Hearing Association (ASHA) (2002). Role of Speech-Language Pathologists in swallowing and feeding disorders: technical report. 3:181-199. 
  • - American Speech-Language-Hearing Association (ASHA) (2004). Knowledge and skills needed by speech-language pathologists performing videofluoroscopic swallowing studies. ASHA Supplement. 24, 178–183. 
  • - American Speech-Language-Hearing Association (ASHA) (2004a). Guidelines for Speech-Language Pathologist Performing Videofluoroscopic Swallowing Studies [Guidelines]. Available from www.asha.org/policy. (07/12/2017) 
  • - American Speech-Language-Hearing Association (ASHA) (2004b). Knowledge and skills needed by speech-language pathologists providing services to individuals with swallowing and/or feeding disorders. ASHA Supplement 22, 81-88. 
  • - American Speech-Language-Hearing Association (ASHA) (2013). Videofluoroscopic Swallowing Exam – Adults. Available from: http://www.asha.org/uploadedFiles/slp/healthcare/AATVFSS.pdf. (07/12/2017) 
  • - American Speech-Language-Hearing Association (ASHA) (2013a). VFSS Template for Infants and Children Consuming Purees Through Table Foods. Available from: http://www.asha.org/uploadedFiles/VFSS-Exam-Template-InfantsConsuming-Purees.pdf. (07/12/2017)
  • - Crary, M., Groher M. (2003). Introduction to Adult Swallowing Disorders. St. Louis, Missouri: Butterworth Heinemann.   Lazarus, C., Logemann, J. A., Song, C. W., Rademaker, A. W., & Kahrilas, P. J. (2002). Effects of voluntary maneuvers on tongue base function for swallowing. Folia Phoniatrica. 54, 171-176.   Pouderoux, P., & Kahrilas, P. J. (1995). Deglutitive tongue force modulation by volition, volume, and viscosity in humans. Gastroenterology. 108: 1418-1426.
  • - Furkim, A.; Santini, C. (2004). Disfagias Orofaríngeas (2ª ed). São Paulo: Pró - Fono Departamento Editorial.
  • - Gariballa, S., Parker, S., Taub, N., Castleden, C. (1998). Influence of nutritional status on clinical outcome after acute stroke. Am J Clin Nutr. 68(2):275-81   Bisch, E., Logemann, J., Rademaker, A., Kahrilas, P. & Lazarus, C. (1994). Pharyngeal effects of bolus volume, viscosity, and temperature in patients with dysphagia resulting from neurologic impairment and in normal subjects. Journal of Speech and Hearing Research. 37, 1041-1059. 
  • - Gonçalves, M., Vidigal, M. (2001). Avaliação videofluoroscópica das Disfagias. In Furkim, A., Santini, C. Disfagias Orofaríngeas. São Paulo. Pró-Fono.   Logemann, J. A., Rademaker, A. W., Pauloski, B. R., & Kahrilas, P. J. (1994). Effects of postural change on aspiration in head and neck surgical patients. Otolaryngology Head and Neck Surgery, 4, 222-227. 
  • - Logemann, J. (1998). Evaluation and treatment of swallowing disorders. 2ª Edição. San Diego: Hill Press.
  • - Postiaux, G. (2004). Evaluación y Reeeducación de los Trastornos de la Deglución. Madrid: McGraw-Hill Interamericana.
  • - Rasley, A., Logemann, J. A., Kahrilas, P. J., Rademaker, A. W., Pauloski, B. R., & Dodds, W. J. (1993). Prevention of barium aspiration during videofluoroscopic swallowing studies: Value of change in posture. American Journal of Roenterology. 160: 1005-1009.
  • - Welch, M., Logemann, J. A., Rademaker, A. W., & Kahrilas, P. J. (1993). Changes in pharyngeal dimensions affected by chin tuck. Archives of Physical Medicine Rehabilitation. 74: 178-181.   Logemann, J. A., Kahrilas, P., Kobara, M., & Vakil, N. (1989). The benefit of head rotation on pharyngoesophageal dysphagia. Archives of Physical Medicine Rehabilitation, 70, 767-771. Logemann, J. (1993). Manual for the videofluorographic study of swallowing. PRO-ED Austin, Texas.

sábado, 4 de noviembre de 2017


Se han evidenciado estudios de concentración y memoria en los que se demostraron que masticar mejora un 35% nuestra capacidad de retener, por ejemplo, palabras. Así lo explica en un trabajo que acaba de publicar el doctor Stephen Moss, profesor emérito de la Universidad de Nueva York, "masticar aumenta en el cerebro los niveles de hemoglobina, la proteína que transporta el oxígeno. Sabemos que la llegada de oxígeno extra al cerebro puede mejorar la función de la memoria", afirma.

Otro estudio de la doctora Lucy Wilkinson, de la unidad de neurociencias cognitivas de Universidad de Northumbria, en el Reino Unido, dividió al azar en tres grupos a 75 jóvenes de 26 años. Durante dos minutos, un grupo masticó chicle sin azúcar, otro simuló los movimientos de mascado sin chicle y el tercero no masticó. Luego de un intervalo de 20 minutos con otras tareas, se evaluaron la memoria y la atención de los dos primeros grupos. Y concluyó que, los jóvenes que habían masticado chicle recordaron un 35% más de palabras de una lista. "Esto sugiere que la masticación mejora la memoria secundaria, que reúne la capacidad de aprender, almacenar y recuperar información”

"A partir de esto sabemos que existe un efecto real sobre la memoria basado en la cantidad de resistencia del material masticado", explica el autor del trabajo "Los beneficios de la masticación".

Las nuevas técnicas de detección por imágenes permiten conocer que el flujo sanguíneo al cerebro aumenta hasta un 20% durante la masticación y hasta un 30% si la dentadura es postiza. "Masticar deja de ser el primer paso de la digestión y pasa a ser una función que aporta más sangre al cerebro", dice Furze.
"Masticar con una fuerza de mordida moderada mejora el funcionamiento neuronal", afirma el doctor Minoru Onozuka, de la Universidad de Gifu, en Japón, en las conclusiones de una investigación citada por el profesor Moss. En 2002, Onozuka comprobó en ratones ancianos sin molares que las células del hipocampo, una región del cerebro esencial en el aprendizaje, se deterioraban más rápido que en roedores con dentadura completa. En distintas pruebas, aquellos ratones no lograron recordar acciones ya aprendidas.


El profesor Nakata, por su parte, sugirió que la masticación puede ayudar a prevenir la demencia senil al mejorar el flujo de sangre al cerebro. Y el profesor Moss agrega que masticar acelera el ritmo cardiaco, produce un mayor gasto de energía e inhibe la secreción de hormonas del estrés.

viernes, 18 de agosto de 2017




Una de las herramientas para el abordaje del autismo en niños es la detección temprana, ya que cuanto más antes se interviene, más se pueden disminuir sus síntomas y sus posibles consecuencias. En tal sentido, muchos especialistas en este campo intentan descubrir señales y signos de este problema con la mayor antelación posible. 


Tal es el caso que en los últimos años una propuesta presentada por científicos de la Universidad de California (2011), determinaron un cuestionario muy breve (que tarda menos de cinco minutos en completarlo), cuyo objetivo consistió en determinar si los bebés de menos de un año de edad presentan conductas que puedan estar relacionadas con la existencia de un trastorno del espectro autista (TEA).

Este cuestionario, titulado "Detecting, Studying, and Treating Autism Early: The One-Year Well-Baby Check-Up Approach" o "Chequeo de comunicación y escala del comportamiento simbólico según el desarrollo del bebé", incluye preguntas vinculadas con el contacto visual, el reconocimiento de objetos, sonidos, gestos infantiles y otras formas de expresión acordes con esa edad. Este estudio muestra conclusiones sobre más de 10.000 niños se publicaron en la revista Journal of Pediatrics en September 2011 Volume 159, Issue 3, Pages 458–465.e6.



Muchos estudios recogen claves para detectar el autismo en niños. En "La detección precoz del autismo", un equipo de investigadores españoles, en acotación del estudio anterior, recopiló las siguientes señales para bebés de menos de 12 meses de vida:

1. Dificultad para dirigir su mirada en la dirección en que otra persona mira o señala.
2. Ausencia de atención conjunta: no alterna la mirada entre un objeto y el adulto que lo muestra o sostiene.
3. Falta de gestos comunicativos: apenas señala para pedir, no indica para mostrar interés por algo, no dice adiós con la mano, etc.
4. Ausencia del típico balbuceo social-comunicativo que emplean los bebés como si conversaran con un adulto.
5. Falta de sonrisa social y de imitación espontánea.
6. Ausencia de interés en juegos como el cucútras (el adulto se oculta y reaparece ante la mirada del bebé, que estalla en una carcajada) o en juguetes, en general.
7. Ausencia de respuesta cuando se le llama por su nombre.
8. Tono muscular, postura y patrones de movimiento anormales.

Por otro lado, otros síntomas del autismo infantil aparecen después, sobre todo entre los 18 y 24 meses de vida del bebé: como la ausencia de palabras o frases simples, escaso interés hacia otros niños, falta de expresiones emocionales acompañadas de contacto ocular en situaciones específicas, intereses restringidos, movimientos repetitivos, escasa o nula exploración visual del entorno o tendencia a fijar la vista en ciertos estímulos u objetos, entre otros.


Sin embargo la importancia de la observación de los padres, que hoy en día deja mucho que desear, sobre todo en el cuarto semestre de vida, en la mayoría de los casos de autismo se manifiestan con mucha más claridad. Sin embargo, "el 30% de los padres reconocen signos que les llevan a preocuparse antes de que el pequeño tenga un año de edad", explican los expertos extranjeros. En consecuencia, la observación del bebé por parte de los padres, cuidadores y la familia es muy necesario.

Una investigación realizada por el Grupo de Estudio de los Trastornos del Espectro Autista del Instituto de Salud Carlos III, de Madrid, que analizó una muestra de 646 familias españolas, reveló que solo en un 5% de los casos el pediatra sospechó la posibilidad de un trastorno de autismo en los niños antes que los padres.

Los científicos estiman que más del 80% de los niños con autismo podrían diagnosticarse muy pronto, hasta antes del año de edad. Sin embargo, la mayoría de los casos se reconocen cerca de los 30 meses e incluso después.

A continuación un breve video publicado por AUTISMO PETRA, donde nos detalla los 10 posibles señales de Autismo después de los 2 años de edad:




Artículos Referenciales:



sábado, 5 de agosto de 2017

La presente guía nace en el seno de la Asociación de Fisurados y Labio Leporino de Castellón,
Valencia y Alicante (AFICAVAL), con la intención de que sirva de ayuda para aquellos padres y
madres que conocen que su hijo va a nacer o ha nacido con la malformación congénita
denominada labio leporino y/o fisura palatina.



Secuencia de realización del método de exploración Clínica
Volumen-viscosidad  (MECV-V), según Clavé P. (2006)
Para evaluar los dos elementos más importantes y significativos de la deglución (eficacia y seguridad) se ha evidenciado la necesidad de dos grupos de métodos diagnósticos: los métodos clínicos y la exploración clínica de la deglución, por un lado, y las exploraciones complementarias específicas, por otro. Sin embargo, no existe un consenso en cuanto a su idoneidad de uso según el caso. Un test que sí se ha demostrado útil en la clínica es el método de exploración clínica Volumen-Viscosidad (MECV-V), empleado para detectar las posibles aspiraciones silentes y basado en la observación de las reacciones de tos, asfixia y alteración de voz.


Método de exploración clínica volumen-viscosidad (MECV-V) Es un test que se ha mostrado muy útil en la clínica es el método de exploración clínica volumen viscosidad (MECV-V), desarrollado por el Dr. Clavé y su equipo (2006). Es un método clínico que permite identificar precozmente a los pacientes con disfagia orofaríngea, y por tanto con riesgo de presentar alteraciones de la eficacia y seguridad de la deglución que podrían desencadenar en el paciente desnutrición, deshidratación y aspiraciones. Este test se basa en el hecho de que en los pacientes con disfagia neurógena la disminución del volumen del bolo y el aumento de la viscosidad mejoran la seguridad de la deglución.


Con alimentos viscosos se aumenta la resistencia al paso del bolo y el tiempo de tránsito por la faringe, a la vez que aumenta el tiempo de apertura del esfínter cricofaríngeo. Por este motivo, en pacientes con disfagia neurógena o asociada a la edad, o con deglución retardada, la prevalencia de penetraciones y aspiraciones es máxima con los líquidos claros, y disminuye con la textura néctar y pudding. El MECV-V utiliza bolos de tres viscosidades y tres volúmenes diferentes. Mediante este método se pueden detectar de una forma segura para el paciente los principales signos clínicos que indican la existencia de un trastorno de la deglución. Es un método sencillo y seguro que puede ser aplicado en la cabecera del paciente en contexto hospitalario, pero también de forma ambulatoria, y que puede repetirse las veces necesarias de acuerdo con la evolución del paciente. 

La exploración clínica de la deglución mediante el MECV-V está indicada ante cualquier paciente en el que se sospeche disfagia orofaríngea, o bien en pacientes vulnerables que podrían tener riesgo de presentar un trastorno en la deglución. Este método de screening, además de especificar algunos de los signos más frecuentes e importantes de la disfagia, también nos orienta sobre cuáles son la viscosidad y el volumen más adecuados para compensar al paciente y alimentarlo de una manera segura y eficaz. Asimismo, nos sirve como criterio de selección sobre qué pacientes deben ser estudiados con una exploración instrumental como la fibroendoscopia de la deglución (FEES) o la vídeofluoroscopia (VFS), con una alta correlación clínica con ambas exploraciones.

Artículos referenciales:




 Libro clásico de indispensable lectura para los psicólogos y profesionales afines que desean conocer las nociones básicas sobre psiquiatría, la psicopatología de la infancia y la adolescencia; además este libro mantiene los criterios de diagnóstico y que se podría pensar en que han cambiado totalmente; sin embargo estos trastornos infantiles se han diversificado y/o modificado agregándose a la clásica psiquiatría infantil y desde nuevos abordajes.!!!! Buen libro...


Esta interesante página española, hace una recopilación de diversos protocolos relacionados con la fonoaudiología, terapia de lenguaje y logopedia, un muy buen aporte a la investigación y a la ayuda diagnóstica.

Agradecimientos a: https://logopedicum.com.

lunes, 10 de julio de 2017

La apnea obstructiva del sueño es un trastorno en frecuente desde temprana edad quien lo padece hace pausas al respirar cuando está dormido o presenta una respiración superficial. Estas pausas pueden tener lugar más de 30 veces por hora, debido a que las vías respiratorias se estrechan o se bloquean durante el sueño. El problema es que los afectados tienen un sueño de mala calidad y sufren una marcada sensación de cansancio diurno.

Sin embargo, el cansancio no es la única consecuencia de la apnea obstructiva del sueño. Son múltiples los estudios que han intentado averiguar los problemas cognitivos que se presentan en estos pacientes. Recientemente, un estudio publicado en la revista Respirology por Bucks, Olaithe & Eastwood ha intentado aclarar esta cuestión. Para ello, los autores han analizado varias revisiones sistemáticas sobre el tema (meta-revisión) concluyendo que los pacientes con este tipo de apnea suelen mostrar desde déficit en la atención sostenida y vigilancia (como lo que necesitamos para permanecer centrados en una actividad durante un tiempo prolongado) hasta fallos en la memoria a largo plazo visual y verbal, es decir, la capacidad para recordar cosas aprendidas hace tiempo tanto en forma de imágenes como en palabras. Además también se han comprobado alteraciones en las capacidades constructivas y visoespaciales, como por ejemplo al hacer un rompecabezas y problemas en las funciones ejecutivas, necesarias para planificarse o resolver problemas.

A pesar de dichas investigaciones, los científicos aún no saben con claridad el efecto de la apnea sobre la memoria de trabajo, la memoria a corto plazo o el funcionamiento cognitivo global.

Lo que sí se deduce de los estudios revisados es que el tratamiento con presión positiva continua en las vías respiratorias parece mejorar algunos de esos síntomas (funciones ejecutivas y memoria), además de mejorar la calidad del sueño.


En marzo del 2017 en un estudio publicado por Philby, M. Et. al. en la revista Scientific Reports 7, Article number: 44566 (2017),  y titulado "Reducción de los volúmenes regionales de materia gris en la apnea obstructiva pediátrica del sueño", han comparando  niños entre 7 y 11 años de edad que tienen apnea obstructiva moderada o severa del sueño a los niños de la misma edad que durmieron normalmente, encontró reducciones significativas de la materia gris (células del cerebro implicadas en movimiento, memoria, emociones, discurso, percepción, decisión, actuación y auto-control) en varias regiones de los cerebros de los niños con apnea del sueño.



Artículos referenciales:

ARTÍCULO ORIGINAL:

- Philby, M. F. et al. Reduced Regional Grey Matter Volumes in Pediatric Obstructive Sleep Apnea. Sci. Rep. 7, 44566; doi: 10.1038/srep44566 (2017).


lunes, 26 de junio de 2017

Por muchos años, los científicos aseguraron que nuestras papilas gustativas en la lengua eran capaces de registrar sólo cuatro sabores elementales: salado, dulce, agrio y amargo. Hace ya más de siete años, sin embargo, se rendían a las evidencias y añadieron el umami, un gusto salado frecuentemente asociado al glutamato monosódico (Ajínomoto).

Ahora empiezan a acumular indicios de que los alimentos ricos en carbohidratos también pueden provocar un sabor único, sugiriendo que el almidón puede ser un sabor fundamental de pleno derecho. Esta "amidez" podría explicar por qué puede ser tan difícil resistir el deseo por los carbohidratos.

"Toda cultura tiene una importante fuente de hidratos de carbono complejos. La idea de que no podemos sentir el sabor de lo que estamos comiendo, no tiene sentido," defiende Juyun Lim, de la Universidad Estatal de Oregon, principal defensora del sabor que tiene el almidón.

El nuevo sabor es el "AMIDO". Y eso puede ayudar a explicar por qué nos gusta tanto comer carbohidratos, es decir el gusto por el arroz, pan, fideos o harina. 

La base científica menciona que los carbohidratos complejos, o carbohidratos, están hechos de cadenas de moléculas de azúcar y son una importante fuente de energía en nuestras dietas. Sin embargo, los científicos tienden a ignorar la idea de que podríamos ser capaces de sentir el sabor del almidón de forma específica, dice Lim. Como las enzimas en nuestra saliva rompen el almidón en cadenas más cortas y azúcares simples, la ciencia ha asumido que detectamos el almidón sintiendo el sabor de esas moléculas dulces.

Lim, desbancó esa hipótesis dando diferentes tipos de carbohidratos a voluntarios - ellos fueron capaces de detectar el sabor de almidón en soluciones que contenían tanto cadenas de carbohidratos largos como cortas.

"Ellos llamaron el gusto de"amidez. "Los asiáticos dicen que se parece a arroz, mientras que los caucásicos lo describen como tipo pan o pasta, es como comer harina," cuenta Lim.

Más importante, los voluntarios continuaron sintiendo el sabor de la harina cuando tomaron un compuesto que bloqueaba los receptores de la lengua que detectan los sabores dulces, lo que indica que podemos sentir los carbohidratos antes de que se hayan roto completamente en las moléculas de azúcar.

Otro sabor recientemente identificado, pero que todavía no es oficial, es el kokumi, que sería el sabor de los alimentos con poca grasa. Los gustos de calcio, de bebidas gaseosas, de la grasa, de metal en la sangre y de aminoácidos, también están siendo investigados para probar si poseen papilas gustativas especializadas para el reconocimiento de estos nuevos sabores.

Artículos referenciales:

- Lapis TJ, Penner MH, Lim J. Evidence that humans can taste glucose polymers. Chem Senses. v. 39(9), p.737-47, 2014.


martes, 30 de mayo de 2017


Los niños con síndrome de Down presentan una gran variedad de personalidades, estilos de aprendizaje, niveles de inteligencia, apariencias, sentido del humor. Por otra parte, el síndrome de Down confiere a los niños una apariencia física particular que se caracteriza por ojos almendrados y orejas pequeñas y ligeramente dobladas en la parte superior. Suelen tener la boca y los labios puede ser pequeña, lo que hace que la lengua parezca grande. La nariz también puede ser pequeña y hundida en el entrecejo. Algunos bebés con síndrome de Down tienen el cuello corto y las manos pequeñas con dedos cortos. En general, los niños con síndrome de Down son niños muy cariñosos y con una inteligencia emocional excepcional.

Información bibliográfica

sábado, 27 de mayo de 2017

Desde los años 1860 según la gran mayoría de las referencias bibliográficas sobre neurología refieren que Paul Broca y Carl Wernicke describieron que la expresión y comprensión del lenguaje se llevan a cabo por las neuronas en dos regiones del cerebro que reciben sus nombres: el área de Broca y el área de Wernicke respectivamente. Y así es como aprendemos desde hace más de 156 años. Sin embargo, estas afirmaciones no coincide con los resultados encontrados en la actualidad.


Tal es el caso que en el 2016 Tremblay y Steven concluyeron que estudios muestran que no hay definiciones consistentes de área de Wernicke y de Broca; y que Huth y cols. revelaron unos mapas semánticos que no necesariamente se encontraban en las mencionadas áreas.  Ya en el 2015 hubo algunos estudios, por ejemplo el titulado “redefiniendo el rol del área de Broca”, por Flinker, que también postulaban lo mismo en sus publicaciones en las mejores revistas del mundo.
Tal es así que el lenguaje es mucho más complejo de lo que se supone. Hay muchas áreas que de control distribuidos por todo el cerebro, frontal, parietal, temporal, ganglios basales, tálamo y el cerebelo. Cada palabra hablada o escuchada activa neuronas en una región específica del cerebro, y que las neuronas del área de Broca, no necesariamente estarían activas cuando se habla en voz alta. En otros estudios también refieren que sólo el 2% de los especialistas de la Sociedad de Neurobiología del lenguaje están de acuerdo en que la teoría de Broca y Wernicke es la mejor para explicar el lenguaje, ni donde realmente se encontrarían.  Sin embargo, se continúan haciendo y apareciendo en muchos artículos la teoría clásica.

En el siguiente vídeo encontraremos ¿Dónde están exactamente las palabras en su cabeza? ya que científicos han creado un mapa interactivo que muestra qué áreas del cerebro responden a escuchar diferentes palabras. El mapa revela cómo el lenguaje se extiende a lo largo de la corteza ya través de ambos hemisferios, mostrando grupos de palabras agrupadas por el significado. El hermoso modelo interactivo nos permite explorar la compleja organización de los enormes diccionarios en nuestras cabezas.



Artículos referenciales:



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